PROBLEMAS DE SUEÑO

Cuando intentar dormir se convierte en parte del problema

Dormir debería ser algo espontáneo. Sin embargo, cuando empiezan las dificultades para conciliar el sueño, los despertares frecuentes o el miedo a pasar otra mala noche, dormir puede convertirse en una tarea que intentamos controlar.

Entonces aparecen cálculos, comprobaciones y pensamientos como: “tengo que dormirme ya”, “mañana no voy a poder funcionar” o “solo me quedan cuatro horas para dormir”.

Paradójicamente, cuanto más intentamos forzar un proceso que debería producirse de forma natural, más difícil puede resultar conseguirlo.

El problema puede dejar de ser únicamente no dormir y convertirse también en la preocupación por no poder dormir.

¿Cómo pueden manifestarse los problemas de sueño?

No todas las dificultades son iguales.

Dificultad para conciliar el sueño

Pasas mucho tiempo despierto en la cama, intentando relajarte o pendiente de cuándo conseguirás dormirte.

Despertares durante la noche

Te despiertas una o varias veces y resulta difícil volver a dormir porque la mente comienza a activarse o aparece preocupación por las horas que quedan.

Sueño poco reparador

Puedes dormir varias horas y, aun así, levantarte con sensación de cansancio, falta de descanso o preocupación constante por la calidad del sueño.

Horarios y sueño desregulados

Dormir a horas muy variables, permanecer despierto durante gran parte de la noche, dormir excesivamente durante el día o alterar progresivamente los horarios puede terminar dificultando todavía más el descanso.

También pueden aparecer pesadillas recurrentes o alteraciones relacionadas con situaciones de ansiedad, estrés o experiencias traumáticas.

Cuando esforzarte por dormir consigue justo lo contrario

Ante varias noches difíciles es lógico empezar a buscar soluciones.

Puedes intentar acostarte antes, permanecer más tiempo en la cama, controlar la respiración, comprobar continuamente la hora, buscar nuevas rutinas, tomar productos para relajarte o evitar actividades porque temes que interfieran con el sueño.

Algunas medidas pueden ser útiles. El problema aparece cuando dormir se convierte en un objetivo que vigilamos y perseguimos constantemente.

Puede establecerse un círculo como este:

mala noche → preocupación por dormir → mayor control y esfuerzo → más activación → mayor dificultad para dormir → todavía más preocupación.

La cama, que debería asociarse con descanso, puede acabar convirtiéndose en un lugar de esfuerzo, vigilancia y frustración.

Parte del trabajo consiste en comprender qué haces cuando intentas solucionar el problema y comprobar si algunas de esas estrategias están ayudando realmente o están contribuyendo a mantenerlo.

“Muchas cosas —amor, dormir— se hacen peor cuando se intentan hacer mejor.”
— C. S. Lewis

El sueño también puede verse afectado por otros problemas

Las dificultades para dormir no siempre aparecen de forma aislada.

Pueden acompañar situaciones de:

  • estrés mantenido;
  • ansiedad;
  • ataques de pánico;
  • preocupación constante;
  • experiencias traumáticas;
  • duelo;
  • cambios importantes en la vida;
  • o alteraciones emocionales.

En esos casos no basta necesariamente con intentar modificar únicamente los hábitos de sueño. Puede ser necesario trabajar también qué está manteniendo la activación, la preocupación o el malestar durante el día.

«Es un gran placer disfrutar de tus grandes sueños incluso cuando duermes» .
– Noemi Marcos-

Cómo trabajamos en YOriginal

Primero tratamos de comprender qué tipo de dificultad existe y cómo está funcionando actualmente.

Nos interesa saber, entre otras cosas:

  • cuándo comenzó el problema;
  • qué ocurre antes de ir a dormir;
  • qué haces cuando no consigues dormir;
  • qué pensamientos aparecen;
  • cómo respondes después de una mala noche;
  • y qué has probado hasta ahora para solucionarlo.


A partir de ahí adaptamos la intervención.

Terapia Breve Estratégica

Podemos trabajar sobre los intentos de control, la anticipación, las preocupaciones y las conductas que pueden estar contribuyendo a mantener el problema.

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Hipnosis Ericksoniana

Cuando consideramos que puede resultar útil, podemos incorporarla como herramienta complementaria para trabajar determinados procesos de activación y favorecer recursos personales.

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Recuperar una relación más natural con el sueño

El objetivo no consiste en obligarte a dormir, sino en reducir progresivamente la lucha con el sueño y recuperar unas condiciones en las que dormir pueda volver a producirse de una forma más espontánea.

Dormir no debería convertirse en un examen que tienes que aprobar cada noche.

¿Cómo pueden afectar los problemas de sueño al día a día?

Cuando las dificultades se prolongan, no se quedan únicamente en la noche.

Pueden aparecer:

  • cansancio y falta de energía;
  • irritabilidad;
  • dificultades de concentración;
  • preocupación por el rendimiento;
  • menor capacidad para afrontar situaciones cotidianas;
  • problemas laborales o académicos;
  • reducción de actividades;
  • y temor anticipado cuando vuelve a acercarse la hora de dormir.

Incluso puede aparecer una especie de miedo a la noche, porque acostarse se asocia ya con varias horas de lucha e incertidumbre.

¿Cuándo puede ser conveniente pedir ayuda?

Puede ser un buen momento para consultar cuando:

  • las dificultades para dormir se mantienen durante un tiempo;
  • pasas gran parte del día preocupado por cómo dormirás esa noche;
  • la falta de descanso está interfiriendo en tu trabajo, estudios o relaciones;
  • permaneces muchas horas en la cama intentando recuperar sueño;
  • organizas tu vida alrededor del miedo a dormir mal;
  • las pesadillas se repiten con frecuencia;
  • o has probado numerosas estrategias sin conseguir una mejoría suficiente.

No necesitas esperar a estar completamente agotado para pedir orientación.

Preguntas frecuentes

Sí. El sueño puede variar por estrés, preocupaciones, cambios de horarios, acontecimientos importantes y muchos otros factores. Una mala noche ocasional no significa necesariamente que exista un problema de sueño.

Porque intentar controlar voluntariamente el sueño puede aumentar la vigilancia y la activación. Empiezas a comprobar si tienes sueño, cuánto tiempo llevas despierto o cuántas horas te quedan, precisamente cuando necesitas dejar de controlar.

No. Nunca recomendamos modificar o suspender una medicación prescrita sin consultarlo con el profesional sanitario que la indicó. Si existe tratamiento farmacológico, el trabajo psicológico puede realizarse coordinadamente cuando resulte necesario.

Pueden resultar útiles, pero no siempre solucionan por sí solas el problema. Si seguir las rutinas se convierte en otra obligación rígida o en una forma de controlar constantemente si vas a conseguir dormir, puede aumentar la preocupación.

Sí. Podemos realizar el proceso presencialmente en L’Alfàs del Pi o de forma online mediante videoconferencia y, cuando resulte adecuado, por teléfono.

Cuando conviene realizar también una valoración médica

No todos los problemas relacionados con el sueño tienen un origen psicológico.

Si existe somnolencia diurna muy intensa, ronquidos importantes con pausas respiratorias, episodios de pérdida de conciencia, movimientos anormales durante el sueño, cambios muy marcados en la necesidad de dormir u otros síntomas físicos relevantes, conviene solicitar una valoración médica.

También es importante consultar al profesional correspondiente si existe una enfermedad, medicación o situación física que pueda estar interfiriendo con el descanso.

Volver a dormir sin convertir el sueño en una lucha

Cuando llevas tiempo intentando dormir mejor, es fácil terminar pensando demasiado en algo que antes ocurría automáticamente.

Podemos ayudarte a comprender qué está manteniendo la dificultad y trabajar para reducir la preocupación, el control y las conductas que pueden estar interfiriendo en el descanso.