DIETA DE LA PARADOJA

Cuando adelgazar se convierte en una lucha constante contigo mismo

Muchas personas han probado diferentes dietas, han conseguido perder peso durante un tiempo y, después, han vuelto a encontrarse en el mismo punto.

Empiezan con motivación. Se imponen normas, eliminan alimentos, controlan cantidades y tratan de resistirse a aquello que consideran prohibido.

Durante un tiempo puede funcionar.

Pero cuanto mayor es la sensación de sacrificio y control, más difícil puede resultar mantenerlo.

Y entonces aparece de nuevo aquello que precisamente se intentaba evitar.

Cuando comer se convierte en una continua batalla entre lo que deseas y lo que te permites, el problema puede dejar de ser únicamente qué comes y pasar a ser la relación que has construido con la comida.

¿Qué es la Dieta de la Paradoja?

La denominada Dieta de la Paradoja parte de un enfoque diferente al de las dietas basadas exclusivamente en la prohibición y el control.

Su planteamiento estratégico consiste en observar cómo determinadas restricciones pueden aumentar precisamente el deseo hacia aquello que intentamos evitar.

Cuanto más pensamos:
«Esto no puedo comerlo»
más presente puede llegar a estar.

Restricción

Intentas controlar la alimentación mediante prohibiciones, reglas rígidas o eliminando determinados alimentos.

Deseo

Aquello que está prohibido puede adquirir cada vez más importancia y ocupar gran parte de tus pensamientos.

Pérdida de control

Después de un periodo de restricción pueden aparecer momentos en los que resulta mucho más difícil mantener las normas establecidas.

Culpa y compensación

Culpa y compensación
Tras comer algo que considerabas prohibido puede aparecer culpa y la decisión de volver a restringir todavía más, reiniciando el mismo ciclo.

Cuando comer se convierte en una sucesión de normas

A veces el problema no comienza porque una persona no sepa qué alimentos son más adecuados.
Puede conocer perfectamente qué debería hacer.

Sin embargo, se encuentra repetidamente en situaciones como:

  • empezar una dieta cada cierto tiempo;
  • eliminar completamente determinados alimentos;
  • pensar constantemente en lo que puede o no puede comer;
  • aguantar el hambre para intentar compensar;
  • sentir que ha «estropeado» la dieta después de una comida;
  • comer más de lo previsto después de varios días de restricción;
  • prometerse que «el lunes empieza de nuevo»;
  • pesarse o comprobar continuamente los resultados;
  • alternar periodos de gran control con otros de pérdida de control;
  • o sentirse culpable después de comer determinados alimentos.



Lo importante no es solamente qué comes, sino qué relación se ha creado entre el deseo, la prohibición y el control.

Cuando intentar controlar cada vez más termina haciendo perder el control

Ante el deseo de adelgazar, aumentar el control parece una solución lógica.

Si un alimento engorda, lo elimino.
Si he comido demasiado, mañana comeré menos.
Si tengo hambre, intento resistir.
Si rompo la dieta, comienzo otra todavía más estricta.

A corto plazo puede producir una sensación de control.
Pero la restricción también puede aumentar la atención hacia aquello que está prohibido.

Puede aparecer así un círculo:

restricción → aumento del deseo → transgresión → culpa → nueva restricción

Cuanto más rígido se vuelve el sistema, más difícil puede resultar mantenerlo de manera natural.

El problema deja entonces de ser únicamente la alimentación y puede convertirse en una batalla diaria con uno mismo.

«La única forma de librarse de una tentación es caer en ella.»
— Oscar Wilde

¿Cómo puede afectar este ciclo a la vida cotidiana?

Cuando la preocupación por adelgazar y controlar la alimentación ocupa demasiado espacio, sus consecuencias pueden ir más allá del peso.

Por ejemplo, puede hacer que:

  • pienses continuamente en comida;
  • evites determinados encuentros por miedo a salirte de la dieta;
  • sientas culpa después de comer;
  • clasifiques los alimentos constantemente entre «buenos» y «malos»;
  • alternes periodos de control muy estricto con otros de descontrol;
  • te peses o compruebes los resultados con demasiada frecuencia;
  • pierdas confianza en tu capacidad para regularte;
  • abandones repetidamente los cambios que habías iniciado;
  • o sientas frustración después de haber probado numerosas dietas.

A veces la persona termina dedicando tanta energía a controlar lo que come que la alimentación deja de ser algo cotidiano y pasa a ocupar una parte excesiva de su vida.

Cómo trabajamos en YOriginal

No todas las personas que quieren perder peso tienen la misma relación con la comida ni utilizan las mismas estrategias para intentar conseguirlo.

Primero tratamos de comprender:

  • qué dietas o estrategias has probado anteriormente;
  • qué alimentos consideras prohibidos;
  • cuándo aparecen mayores dificultades para controlar la alimentación;
  • qué ocurre cuando intentas resistirte a determinados alimentos;
  • si alternas periodos de restricción con momentos de pérdida de control;
  • qué pensamientos aparecen después de comer;
  • cuánto espacio ocupan la comida y el peso en tu día a día;
  • qué reglas te impones;
  • qué haces cuando consideras que has incumplido esas reglas;
  • y cuánto está interfiriendo actualmente esta situación en tu bienestar.

A partir de ahí adaptamos la intervención.

Terapia Breve Estratégica

Trabajamos sobre los mecanismos que pueden estar manteniendo el problema, como la prohibición constante, el exceso de control, la alternancia entre restricción y pérdida de control o la tendencia a convertir determinados alimentos en algo cada vez más deseado precisamente porque están prohibidos.

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Hipnosis Ericksoniana

Cuando consideramos que puede resultar adecuada, podemos utilizarla como herramienta complementaria dentro del proceso psicológico.

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Recuperar una relación más equilibrada con la comida

El objetivo no es vivir permanentemente a dieta ni convertir cada comida en una prueba de fuerza de voluntad.

Buscamos ayudarte a modificar aquellos mecanismos que hacen que la alimentación se convierta en una lucha constante y favorecer una relación más flexible y consciente con la comida.

No siempre necesitas aumentar el control para empezar a cambiar: en ocasiones, es precisamente el exceso de control lo que mantiene el problema.

¿Cuándo puede ser conveniente pedir ayuda?

Puede ser un buen momento para consultar cuando:

  • has realizado muchas dietas y acabas repitiendo siempre el mismo ciclo;
  • alternas periodos de restricción con momentos de pérdida de control;
  • piensas continuamente en lo que puedes o no puedes comer;
  • determinados alimentos generan mucha ansiedad o culpa;
  • comienzas dietas repetidamente y las abandonas;
  • te cuesta mantener cambios sin recurrir a reglas muy rígidas;
  • tu peso o tu alimentación afectan de forma importante a cómo te sientes contigo mismo;
  • la comida está condicionando situaciones sociales;
  • o estás cansado de mantener una lucha permanente con la alimentación.

No necesitas esperar a sentir que has perdido completamente el control para empezar a modificar esta relación.

Preguntas frecuentes

No. El planteamiento estratégico no consiste simplemente en proporcionar una lista cerrada de alimentos permitidos y prohibidos. Trabajamos especialmente sobre la relación que se establece con el control, las restricciones y el deseo.

No se trata de sustituir una regla rígida por la ausencia total de criterios. El objetivo es trabajar sobre los mecanismos que hacen que prohibición, deseo y pérdida de control se retroalimenten.

No necesariamente. Una prohibición rígida puede aumentar precisamente la atención y el deseo hacia determinados alimentos. Analizamos cada situación de manera individual.

No. Cuando existen necesidades nutricionales específicas, enfermedades, alteraciones metabólicas u otras circunstancias que requieren seguimiento sanitario, puede ser necesaria la valoración de los profesionales correspondientes. El trabajo psicológico se centra en los comportamientos, pensamientos y mecanismos que intervienen en la relación con la alimentación.

Sí. Podemos realizar el proceso presencialmente en L’Alfàs del Pi o de forma online mediante videoconferencia y, cuando resulte adecuado, por teléfono. Valoramos el formato más adecuado para cada persona.

Cambiar tu relación con la comida puede ser más importante que empezar otra dieta

Si llevas años pasando de una dieta a otra, probablemente ya conoces muchas reglas sobre lo que supuestamente deberías o no deberías comer. Quizá el siguiente cambio no consista en añadir nuevas prohibiciones. Podemos trabajar para comprender qué está manteniendo actualmente el ciclo de restricción, deseo y pérdida de control y ayudarte a desarrollar una relación más flexible con la alimentación.

Si sientes que comer y adelgazar se han convertido en una lucha continua, podemos ayudarte a analizar qué está ocurriendo y trabajar sobre esos mecanismos.