ATAQUES DE PÁNICO
Cuando la preocupación no te deja descansar
Un ataque de pánico puede aparecer de forma brusca y provocar sensaciones físicas y emocionales muy intensas.
El corazón se acelera, cuesta respirar, aparece mareo, temblor o una fuerte sensación de pérdida de control. En esos momentos puede resultar difícil pensar que lo que está ocurriendo va a pasar.
Después del primer episodio, muchas personas empiezan a preocuparse por una nueva crisis. Y poco a poco el problema puede dejar de ser únicamente el ataque de pánico para convertirse en el miedo a que vuelva a aparecer.
Cuando empiezas a organizar tu vida para evitar otra crisis, el miedo puede ir ganando cada vez más espacio.
¿Cómo puede manifestarse?
La experiencia puede ser diferente en cada persona, aunque existen algunas sensaciones frecuentes.
Sensaciones físicas intensas
Sensación de perder el control
Miedo a que vuelva a ocurrir
Evitación y búsqueda de seguridad
Cuando el miedo al ataque empieza a mantener el problema
Después de vivir una experiencia tan intensa es comprensible intentar evitar que vuelva a suceder.
Puede aparecer la necesidad de controlar la respiración o el ritmo cardíaco, comprobar constantemente cómo te encuentras, evitar determinados lugares, llevar siempre algo que proporcione seguridad o necesitar estar acompañado.
Estas estrategias pueden producir tranquilidad momentánea.
Sin embargo, cuando se convierten en la única forma de afrontar el miedo, pueden reforzar la sensación de que la situación sería peligrosa si no estuvieras controlando, evitando o buscando protección.
Así puede formarse un círculo:
miedo → control o evitación → alivio momentáneo → mayor miedo ante la próxima situación.
Romper ese círculo es una parte importante del proceso psicológico.
“Mira el miedo a la cara y dejará de molestarte.”
— Sri Yukteswar
Cómo trabajamos en YOriginal
No todas las personas llegan al pánico de la misma manera ni utilizan las mismas estrategias para intentar controlarlo.
Por eso primero tratamos de comprender cómo funciona el problema en tu caso concreto: cuándo aparece, qué haces cuando sientes miedo, qué situaciones has empezado a evitar y qué mecanismos están ayudando a mantenerlo.
A partir de ahí adaptamos la intervención.
Terapia Breve Estratégica
Nos permite trabajar sobre los patrones de miedo, evitación, control y búsqueda de seguridad que pueden estar manteniendo el problema.
Hipnosis Ericksoniana
Cuando consideramos que puede resultar útil, podemos integrarla como herramienta complementaria dentro del proceso psicológico.
Recuperar autonomía
El objetivo no es únicamente disminuir el miedo, sino ayudarte a recuperar progresivamente actividades, decisiones y situaciones que quizá has ido abandonando.
No necesitas enfrentarte de golpe a aquello que temes. El proceso se adapta a tu situación y a tu ritmo.
No necesitas esperar a que las limitaciones aumenten para pedir orientación.
¿Cuándo puede ser conveniente pedir ayuda?
Puede ser un buen momento para consultar si:
Preguntas frecuentes
Una aclaración importante sobre los síntomas físicos
Algunas sensaciones asociadas a un ataque de pánico pueden parecerse a las de otros problemas médicos.
Si aparecen por primera vez síntomas intensos como dolor en el pecho, dificultad importante para respirar, pérdida de conocimiento u otros signos que hagan pensar en una urgencia médica, es importante solicitar valoración sanitaria.
Una vez descartadas otras causas cuando sea necesario, podemos trabajar psicológicamente el miedo y los patrones que lo mantienen.
Recupera espacio frente al miedo
Si estás viviendo pendiente de cuándo aparecerá la próxima crisis, podemos ayudarte a comprender qué está manteniendo el problema y trabajar para recuperar seguridad y autonomía.
