Todas las emociones tienen una intención positiva

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¡Cuánto nos cuesta manejar las emociones!

Las emociones no nos enseñan a manejarlas. Muchos, incluso, no saben lo que son las emociones. Está demostrado que para conseguir lo que quieres en la vida no basta con ser experto en eso que quieres conseguir. También hay que saber manejar todos los obstáculos y adversidades que te encuentras en la vida. Estas dificultades, siempre, siempre, están relacionadas con las emociones.

¿Verdad que cuando te encuentras con unos obstáculos sientes una de esas emociones que se catalogan como “malas”? Obviamente nos hace sentir mal, pero no por eso es mala. Igual que un dolor te está avisando de que algo no anda bien. Una emoción te avisa de que algo está en contra de tus creencias, valores o de tu supervivencia.

Las emociones se crearon para poder salvarnos la vida. Por tanto, cuando nuestra mente rebusca entre nuestros recuerdos y detecta algo que considera malo, nos da un aviso en forma de enfado, miedo, rabia…. Esto no quiere decir que sea malo sentirlo. Tenemos que averiguar por qué lo sentimos para poder tomar acción y cambiar las circunstancias que lo están provocando. Si sabemos hacerlo, podremos conseguir realizar una acción más eficaz que si nos dejamos llevar por la emoción.

Y ¿por qué?

No somos los únicos que tenemos emociones. Piensa en alguna vez que has tenido una discusión fuerte con alguien o en alguien que hubieses visto que la tenía. ¿Se llegó a una solución o la solución era no hablarse más o insultarse? Claro está que el problema sigue ahí, ¿verdad?

No vale con gritarse, pegarse o huir, al no ser que tengamos que escapar de un tigre. Lo que vale es pararse y pensar: ¿qué intención positiva tiene esta emoción? Si es miedo, probablemente quiera salvar mi vida. Si es rabia, quizá quiera salvar mi ego. Si es tristeza, tal vez quiera no olvidar lo que he perdido. Todas y cada una tiene su intención positiva. Quizá sea un miedo falso o una rabia sin justificar, o quizá sea verdad, pero entonces hay que saber cómo manejarla.

En este aspecto los pensamientos, las creencias y las experiencias que hemos tenido juegan un papel hiper importante. Por ello, tanto la psicología como el coaching, trabajan mucho en esta área. Nuestra realidad se basa, no en lo que vivimos, sino en la interpretación que hacemos de lo que vivimos.

Pregúntate:

¿Cómo quiero interpretar yo esto?

¿Cómo quiero que sea mi realidad?

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