Anunciar tus metas a los demás hace que seas más proclive a incumplirlas

Anunciar tus metas a los demás hace que seas más proclive a incumplirlas

¿Alguna vez has tenido alguna idea, proyecto o plan que has querido contárselo a tu familia, amig@s, compañer@s, etc., porque estabas muy ilusionad@? Siempre hemos tenido la creencia de que contar nuestras metas a los demás es bueno porque nos comprometemos más y pueden apoyarnos o darnos consejos. Sin embargo, según varias investigaciones, anunciar tus metas a los demás hace que seas más proclive a incumplirlas porque pierdes la motivación.

¿Por qué ocurre esto?

El cerebro a veces no sabe distinguir entre la realidad y la ficción, por lo que habitualmente confunde el decir con el hacer, sobre todo cuando eso que decimos se hace de forma energética y repetitiva. Por tanto, si hablamos de nuestras metas, proyectos e ideas de forma entusiasmada hacemos que nuestro cerebro cree la ilusión de que ya ha llevado a cabo dichas metas, proyectos o ideas, produciendo como resultado satisfacción. Es decir, se ha dado una simulación de logro y el cerebro lo interpreta como real. Lo cual deriva en no querer seguir, alcanzar o terminar los proyectos, las metas o las ideas.

Pero ojo, al parecer esto solo pasa cuando hablamos y lo compartimos con otras personas, no cuando lo pensamos, escribimos, etc. Esto es debido a que cuando lo decimos en alto a los demás, recibimos de ellos una respuesta, por lo general positiva (reconocimiento, felicitaciones, etc.). Esto nos provoca sensaciones agradables y, como hemos dicho, la posterior perdida de motivación, porque el cerebro ya está satisfecho y cree que esto se llevó a cabo de verdad.

Entonces ¿qué hacemos?

Sencillamente, aunque quizás no es tan sencillo, NO contar los proyectos, idea o metas. Solo las contaremos cuando ya, de verdad, las hayamos llevado a cabo.

Sin embargo, hay a veces que no podemos aguantarnos. ¿Y ahora qué?

Tenemos dos soluciones:

  1. Contarlo de forma general, es decir, contamos que estamos trabajado en algo o que tenemos una idea de algo, pero lo contamos a medias y de forma vaga, dejando lo concreto y detallado para cuando realmente lo hayamos logrado. Por ejemplo, imaginémonos que queremos adelgazar y, para ello, empezamos a correr todos los días, diremos algo así como: “estoy haciendo algunos cambios en mi vida”.
  2. Contarlo de forma que sea incuestionable que lo que contamos todavía no está logrado. Por ejemplo, ante la situación anterior, podemos decir “estoy saliendo a correr todos los días para adelgazar, así que, si la próxima vez que nos veamos, no he adelgazado algún kilo, pregúntame qué ha pasado con mi objetivo”.

¡Ahora es tu turno!

¿Qué haces cuando tienes alguna idea, proyecto o meta? ¿Lo cuentas o te callas? ¿Qué resultados te da?

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